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jueves, 15 de septiembre de 2016

EN LAS CANCIONES: EL AMOR Y LA AMISTAD


Septiembre, que siempre fue para nuestros mayores el mes del carángano, tenía que ser rehabilitado por algo, por alguien, y cuando se inventaron que los novios debían tener también su día, creyeron que Septiembre era el indicado para ir borrándole sus feos antecedentes. Sin embargo, en el 57 cuando la novia regalaba invariablemente la cajita de pañuelos marcados con un monograma bordado por ella misma, o la billetera que parecía una concha de coco, y el novio se conseguía fiao su frasquito de Magnolia Blanca o de Bond Street, el mes de Septiembre seguía sin ser bien visto. Yo creo que era peor, porque quien no estaba ennoviado entonces se mortificaba más si el compañero de la oficina se había levantado al bollo que precisamente había hecho suspirar al otro. Total que cuando le cambiaron lo de los novios por “Día de los enamorados”, se abrió un poco más el campo, ya que así no había inhibición para regalar o recibir regalos so pena de un compromiso. Pero los problemas no se acabaron sino que cambiaron de lugar común, porque si bien los novios reconocidos y ocultos, oficiales y esquineros, seguían intercambiando regalos, algunos guasones especialistas o al menos haciendo la especialización, en tumbar del caballo, salían regalando algo a la novia del otro, originándose sus buenas broncas por ello. Los publicistas que son “la patada” para estas cosas, decidieron de una vez por todas arreglar entuertos y fueron asesorando a sus clientes para que se estableciera “el día del Amor y la Amistad”, lo que definitivamente solucionó la situación, porque el tumba del caballo pudo entonces hacer su regalo aun a la novia de su “mejor amigo” y la píldora se doraba con el cuento de una buena amistad.  A todas estas, era natural una continua vinculación, una relación estrecha de la música y sus creativos e intérpretes con las situaciones enumeradas y si bien es cierto que cuando la fecha tenía distintivo de novios y aun de enamorados, los discos no funcionaron mucho como elemento de regalos, es muy real que con posterioridad, gracias a la misma publicidad, se convirtieron en objetos muy apreciados para cumplir estas funciones.
Inicialmente se trabajó con las canciones conocidas, con los álbumes ya difundidos, pero haciendo el espulgue porque esos LP tenían 12 canciones de las cuales 10 le decían a la mujer cosas preciosas: “ángel mío”, “estrella adorada”, pero las otras dos la embarraban y no se podía hacer ese obsequio. El disco de 78 sirvió mucho en sus tiempos, porque era más barato y más fácil para hacer la elección. Luego fue el de 45 y finalmente, las disqueras tomaron en cuenta la fecha del amor y la amistad para hacer reimpresiones de temas muy escogidos, todos desde luego homenajeando al bollo, nada de despechos, traiciones, ni cosas así. Pero lo que hace referencia a la amistad, como quiera que se involucró con el amor, entonces el disco pasó por una sequía tremenda, ya que antes que Roberto Carlos hiciera su poema sobrado de lote, su excelente canción que conquistó al mundo con su sentida lírica, que tuvo hasta la rara virtud de hacer cantar a un Pontífice, antes de eso, la amistad no estuvo muy bien parada como tema para las canciones. El asunto no es que no se pueda regalar un disco a un amigo, no, usted puede regalarle lo que sea, siempre que al amigo le guste, incluyendo el fuelle claro.  De lo que se trata es de comentar independientemente que se le dedique un día para loarla, no había corrido con suerte en las pastas fonográficas.  Más aún: había sido combatida, cuando no negada y las concesiones que se hicieron antes de Roberto Carlos, fueron mínimas y para circunstancias muy especiales. Veamos:
“Me dijo así, yo soy tu amigo fiel/ y en su palabra de honor yo confié/.En él creí, porque jamás pensé/ que me robara el amor que yo soñé./ Amigo, vaya un amigo…”(1)
Sí, la cosa no era para menos con un cipote amigo así, cuando no solo sobran los enemigos sino que es como para pedir en escabeche la cabeza del que inventó el día de la amistad. Luego, tratando de conservar en todo lo posible el orden cronológico y haciendo la salvedad que se referencia solo las más famosas, pasemos a otro tema en el que el amigo se porta bien, siempre con la hembra por el medio: “Cada vez que yo te miro se te forman en los ojos/un guiñito muy bonito para mí/ y cuando bailas conmigo me cae una nerviosidad,/ y te juro  vida mía yo te tengo que apartar/ y es porque tú eres novia de un viejo amigo mío/y piensa qué sería si te llego a enamorar”( 2) . A diferencia de lo que le había ocurrido a Rafael Hernández, relatado por Leo Marini, al Bobby Capó le tocaba en su canción renunciar a una chica que se le estaba insinuando, que le bailaba zampao y todo, sin importarle maldita la cosa que el novio fuera un buen amigo del tipo a quien estaba provocando. Viene con posterioridad lo que siempre consideré un plagio, en aquella ocasión de Salustiano que Nelson Pinedo vocalizó así: “Cada vez que yo te veo me dan ganas de correr/ a darte un beso en la boca y abrazarte con placer,/ pero tu novio es mi amigo, y eso no lo puedo hacer/porque a veces un amigo vale más que una mujer/”( 3). Pero con la excepción de estos dos buenos, dos fieles amigos, porque así son los títulos, llega un “amigo mío” a tirarse la plata e’ los quesos cuando sabemos por boca de Orlando Vallejo la jugada que hizo: “Un amigo mío, a la que yo un día llevé hasta el altar/, un amigo mío en mi propia casa me vino a robar,/ yo no tengo ira, sino la amargura de  un escalofrío,/ quienes me envenenan de sucia mentira/ son mi propia esposa y un amigo mío”(4). Mire Ud, que empero, surge otra canción y parece ser que “el amigo mío” le encarga a Arty Valdés que finja de abogado para que justifique aquella mala acción y cuando ese texto se conoce, uno sin absolver al canalla que se robó a la  hembra, comprende que es que el esposo tampoco era ninguna “palomita de la Virgen”, cuando Orlando Contreras vocero de la defensa grita: “Amigo de qué?”
“No sigas diciendo que un amigo tuyo/ y tu propia esposa mancharon tu hogar,/ confiesa cobarde que esa era una deuda/ que tarde o temprano tendrías que pagar./Ella era mi novia, que tanto quería,/ una tarde ingenuo te la presenté/ sentiste envidia al verla tan linda/ cómo siendo pobre yo la conquisté/. Desde aquel instante a espalda cobarde/ como tenías plata le ofreciste más…”(5). Entonces se descubrió el pastel que hubo  tumbada del caballo en un episodio en el que realmente la que quedó peor parada fue la vieja aquella que primero dejó al novio porque el otro tenía billete y después decide tranquilamente “quemarle la chaqueta” y volver con su antiguo amor. Qué desastre,  qué horror! Con semejantes antecedentes no es de extrañar que cobrara actualidad una vieja página de Espí con el Conjunto Casino en la que decía tozudamente. “Ya yo no creo en nadie, ya no creo en amigos, no hay, no hay, no hay amigos.(6)” Y que también se reactualizara lo que Matamoros había dicho de la amistad, muchos años antes de los episodios relatados, cuando el “chino” Miguel considera que “el único amigo es el billete en el bolsillo” cuando el trío hizo su gustado tema “A mis amistades”(7). Y más cerquita del acontecimiento del “amigo mío” ,Alberto Beltrán tuvo que poner en acción su poderosa voz para cantar: “No hay amigos, ni hay amor, no hay sinceridad”(8) .Como se puede apreciar fue sabio quien fundió las dos cosas en una porque la relación es notable para bien o para mal. Cuántas amistades han terminado por un amor! Cuántos amores han terminado por una “amistad”. Y también hay amores que han discurrido felices en hogares admirables, uniones propiciadas por buenos amigos, esta vez sin comillas, porque si las hubiera que marcar sería en la parte correspondiente a esos esposos que después no se acuerdan más de los amigos que les  relacionaron. Y no me friegue! También hay amistades que se han producido por un amor  .No, no me refiero a esa papeleta que nunca me he tragado que, “podemos ser amigos ya que no podemos ser otra cosa”.Vé! Tampoco aquello que “sigamos como amigos, después de haber llegado “ hasta donde el cepillo no toca” .Ni de vaina. Yo cito es por ejemplo que Ud tenga su bollo, yo sea amigo  del hermano de ella y ese su cuñado me lo presenta a Ud y lleguemos Ud y yo a ser unas llaves increíbles! Por eso no  me tragué el cuentecito de Bienvenido Granda y René Hernández cuando tirándoselas de pendejos decían: “Me he convencido, que solamente seré tu amigo/ me he convencido que de tu parte nunca habrá amor”(9). Puro cuento. Eso ha funcionado un poco de veces, que el tipo tirándoselas de amigo quiere pedir pista para seguir gallinaceando con resultados muchas veces positivo, como lo revela Claudia en la lírica de Miguel Fernando: “Cuando te conocí, cómo iba a saber/ que por ti sentiría algo más que amistad/ Ya no eres mi amigo eres mi vida/(10)… La verdad es que solo Pablito Cairo les hizo un regalo musical, y encomendó a la tremenda Celia Cruz para que se los entregara “a todos mis amigos, de Cuba en general/ también a los colegas de América Central/ guaguancó de mi Cuba yo les quiero aquí brindar(11).”
(1).AMIGO Leo Marini.
(2).FIEL AMIGO Bobby Capó
(3).BUEN AMIGO Nelson Pinedo S.M.
(4).UN AMIGO Orlando Vallejo
(5).AMIGO DE QUÉ Orlando Contreras
(6). NO HAY AMIGO Conjunto Casino, Roberto Espí
(7). A MIS AMISTADES Trío Matamoros
(8).NO HAY AMIGOS Alberto Beltrán
(9). SERÉ TU AMIGO Bienvenido Granda René Hernández
(10). YA NO ERES MI AMIGO…Claudia

(11). A TODOS MIS AMIGOS Celia Cruz S.M.

lunes, 29 de agosto de 2016

JUAN GABRIEL: MÁXIMA EXPRESIÓN DE LA CANCIÓN MODERNA


(Crónica de Abril 12 de 1981)
Cuando Armando Manzanero conquistaba al mundo con su balada “Adoro”, un muchachito de escasos 17 años que se hacía llamar ADÁN LUNA se presentó en un centro nocturno de Ciudad Juárez, su tierra natal, y le dijo al dueño: “yo quiero cantar y sé cantar”. El propietario se pasó el grueso puro que fumaba de un lado a otro de la boca y sonrió despectivo antes de decir que eso lo había escuchado muchas veces y que le había costado sus buenos “del Águila” el hacerles caso a tantos muchachos “que decían que podían”, y a la hora de la verdad resultaban como los fríjoles que al primer hervor se arrugan.
Adán Luna le contestó que con él “el brinco era más corto porque sabía cantar, y si no le gustaba al propietario, pos me largo sin cobrarle un pesote”. Ante aquella decisión no había más nada que hacer y Adán Luna actuó. Entonces se ganó al público según reza la historia de aquella noche inolvidable para el cantautor más cotizado hoy día en América. Y así como las desgracias no vienen solas, tampoco hay que ser tan injustos y se debe admitir que los triunfos se encadenan. Casi enseguida se le abrió camino porque obtuvo su primer contrato que fue  en el centro nocturno “Malibú” cuyo propietario Roberto Sapién también había tenido sus inquietudes de compositor hasta cuando se decepcionó por completo y decidió que  tener un grill era menos complicado y muchísimo más productivo. Por ello accedió a contratar a aquel jovencito de la guitarra que se hacía llamar Adrián Luna y le pagó la fabulosa suma de 10 dólares diarios. Hoy día podría decirse que hasta para cualquier profesional veterano en nuestra patria diez dólares diarios sería un contrato no despreciable. Pero si este chico había nacido en Ciudad Juárez y en Ciudad Juárez mal que bien había triunfado, se estaba desvirtuando aquello de que nadie es profeta en su tierra. No, se encargaba de explicar después el muchacho, y era muy cierto. Nacido en este pedazo de Chihuahua, de padres campesinos que tenían que mantenerlo no solo a él sino a cinco bocas más, el hoy primera figura de todos los hit parades de América hubiera tenido dificultades a no ser porque el viejo Aguilera le gustaba también el canto.  Sí, porque el verdadero nombre de Juan Gabriel, al menos el cantante, es ALBERTO AGUILERA VALADEZ y “lo de compositor e intérprete es algo que se trae cuando se viene al mundo. Por eso yo nací cantante y compositor.”
Esa expresión la lanzó una vez,cuando con solo 13 años  de edad compuso una canción para una velada escolar. Su tema “Tres claveles y un rosal”, fue muy aplaudido, sobre todo por la circunstancia de ser “un escuincle” el autor e intérprete. Vino entonces el deseo de provinciano, porque como dijo una vez Luis Jordán Burgos, “todo provinciano es una mosquita que quiere degustar el inmenso ponqué que es la capital.”  Si se piensa así se  triunfa seguro. Lo que ocurre es que hay otros provincianos que no miran la capital como un ponqué delicioso aunque gigantesco, sino como una enorme montaña que los aplastará. Esa fue la impresión que tuvo Alberto Aguilera Valadez cuando todas las puertas en México se le cerraron. Bueno “todas no,” aclara él. “Se cerraron las puertas de las disqueras, pero subsistí gracias a que otras puertas, las de los amigos capitalinos de los barrios humildes donde pululan las vecindades, esas siempre estuvieron abiertas.” Pero llega un momento en que aun la convicción más firme del propio valor flaquea. Llega un instante en que  aún el optimismo más y mejor cimentado se torna en oscuro pesimismo y aquellas teorías “que el hombre hace su  destino y que nada es imposible, que todo lo que nos proponemos lo alcanzamos” dan ganas de decir “mamola” y largarnos para cualquier parte olvidándonos de todo. Así le pasó al cantante y una tarde cualquiera de un mes de Abril se apenó de recibir prácticamente la caridad de los amigos mexicanos y enrumbó para otros lares. Llegó a Tijuana y se internó por varios años en una Escuela Social por la única circunstancia que el cura del lugar era muy amigo del famoso maestro Solares, de quien aspiraba a recibir algunas instrucciones como en efecto las recibió, en los ratos libres del profesor. Tenía entonces el problema de lo que en Colombia según la región llamamos la papa o la yuca y que en México le llaman frijolitos, problema que se resolvió cuando el Reverendo Juan Galeano, al saber que el muchachito llamado Aguilera cantaba bastante bien, le dio alimentación a canje, por cantar en los coros de la parroquia de Tijuana, aunque algunos biógrafos dicen que fue en la Catedral. No obstante el futuro número uno de la canción moderna de su país no había ido buscando eso. Estaba como en una transición y allí muy cerca de la imagen del Todopoderoso empezó a reencontrarse. Pero viene un  episodio que, aunque triste en su origen determinó con el tiempo uno de los más sonados triunfos discómanos de Juan Gabriel. Es el tema: Yo no nací para amar. Sí, fue a sus 16.Anhelaba tanto el amor…entonces fue cuando regresó a Ciudad Juárez a reponerse de algo peor que los desengaños del disco: el dolor de un amor no correspondido. Fue entonces cuando y por lo que decidió hacerse llamar Adán Luna. Se le había metido entre ceja y ceja que su nombre no pegaba y se afianzó en la idea, cuando, como ya queda relatado, haciéndose llamar Adán Luna consiguió un contrato que le deparaba 10 dólares diarios y que le permitió hacer sus “guardaditos” para tomarse la revancha.
Qué vas a buscar nuevamente a México, le preguntaron sus amigos más íntimos y a continuación le decían: “ya estuviste allá y todo fueron puras  pérdidas”. Pero Aguilera tenía una espina en el alma y estaba seguro que, contrario a lo que decían todos sus paisanos que “a la tercera va la vencida”, él podía triunfar en la segunda intentona. Tan pronto como los 10 dólares diarios ayudados por Cronos permitieron hacerse con pasaje y unos pesos que le permitieran hospedarse decentemente sin recurrir a la mano tendida de los amigos de las casas de vecindad, Aguilera reemprendió el camino a la Capital. Lo pensó mucho en el trayecto y decidió que debía irse a la principal disquera y a la más importante emisora. Nada de medianía ni de aquellos cuentos que no solo en Barranquilla echan que: “te pago poco porque estás empezando pero después, con tu clase, te tapas de plata.” Pero sucedió que algo inesperado le haría cambiar de planes y la mano de Dios Todopoderoso le guiaría por su verdadero camino, porque antes inclusive de instalarse vio un espacio de televisión en el que se presentaban la Prieta Linda y el Mariachi Vargas de Tecalitlán. Se fue entonces directo a Televicentro y, como había leído hacía mucho tiempo que el verdadero nombre de La Prieta era Enriqueta Jiménez, por ella preguntó. Cuando le dijo a la recepcionista que iba en busca de Enriqueta Jiménez, la bella mexicanita dio un respingo y le dijo que en televisión no había ninguna estrella con ese nombre “retefeo”. Aguilera dijo que era bueno que se enterara, que Enriqueta Jiménez no era otra que La Prieta Linda, la célebre cantante de rancheras.
“Y Ud. Cómo lo sabe?” –“Pos, porque somos paisanos”. Con semejante audacia aunque nunca había visto fuera de fotos y cine a la cantante, Aguilera consiguió entrada y a Enriqueta le hizo mucha gracia “la puntada” y lo atendió muy bien.  Tan bien le atendió que cuando el muchacho le mostró su cartapacio, a ella le gustaron algunos temas y hasta los tarareó.
-“Cree Ud que se puede hacer algo con estas canciones?”
-“No solo se puede, sino que se van a grabar, mejor dicho: “yo, La Prieta Linda voy a grabar esta en tiempo de ranchera”. Y tomando “No tengo dinero”, le invitó a ir a los estudios de RCA Víctor. Después de los inevitables preámbulos que con todo y padrino- en este caso madrina- se suceden con los cantantes nuevos, unos meses después, en Junio de 1971 salió un sencillo con las canciones de Aguilera.”No tengo dinero” y “La más querida”, en voz de La Prieta Linda. Un documento fonográfico histórico es el que registra esa pasta Ref: 4972 en sencillo 45 en el que aparece en el paréntesis del autor el nombre de Alberto Aguilera. Sería entonces la misma Enriqueta, quien al saber que el muchacho quería interpretar sus canciones porque ella le había dado la idea de inventar un género, la balada ranchera, le insinuara que con ese nombre no iba a ninguna parte. –“Entonces me haré llamar Adán Luna, con ese me fue bien en…”- “Voítelas!” La Prieta no lo dejó concluir. “Adán Luna es nombre así como para vendedor de tacos y enchiladas. Mira, ahora se usa un solo nombre, y a veces ni eso. Hay que hallarlo y pronto”. Aguilera se acordó que entre sus hermanos había uno de nombre Juan Gabriel que todos en Ciudad Juárez decían que era “rete de buenas” y entonces dijo tímidamente:” Cómo quedará Juan Gabriel”.
De que quedó bien , no hay duda, porque Juan Gabriel empezó a escalar posiciones y ya sin la tutela de La Prieta Linda grabó en calidad de solista. “No tengo dinero”, “Por las montañas”, Como amigos”, “Adiós siempre te vas”, “Siempre en mi mente” y “Siempre estoy pensando en ti”. De allí en adelante, todo le ha sonreído al cantante compositor, primera figura de la actualidad.


Hasta aquí la crónica del maestro escrita como ya dije en 1981. Juan Gabriel consolidó su fructífera carrera de tal manera que se ganó el título de “EL DIVO DE JUÁREZ” y curiosamente pocos días antes de la partida del maestro, mi esposo, Álvaro Ruíz Hernández, al escuchar a la distancia una canción del cantante, me volvió a decir como en otras ocasiones: “Juan Gabriel, de los tres mejores compositores de México: a la par de José Alfredo Jiménez y Cuco Sánchez.”

viernes, 26 de agosto de 2016

MANOLO MONTERREY, GENIO Y FIGURA


Hay personas que, sin tener una gran capacidad, poseen fabulosas  dotes de “metidas” y así, apareciendo donde menos se les espera, logran tal vez conseguir a por lo menos uno que lo apoye, que lo recomiende, y ahí, como pelota de nieve, creciendo con el tiempo. Hay otras en cambio que, más que sobradas en méritos, no son muy partidarias de andar mostrándose y pareciera en cambio como si les gustara la soledad y hasta el anonimato. Y no lo hacen porque sean pagadas de sí mismas y se crean por encima de todos, razón por la cual, siendo seres superiores no quieren alternar con el resto de mortales profanos. No. Ellos son así y tal vez sin proponérselo logran triunfos porque es tanta su calidad, que pese a lo relatado, logran destacar.

MANUEL DAGOBERTO ALEMÁN MONTERREY, perteneció a este último grupo de personas. Realmente el que pertenece a una agrupación siempre tiene que estar posando en segunda fila, y así las cosas, los cantantes de cualquier orquesta de estos países sudamericanos, iban en renglones secundarios, es decir: no Manolo Monterrey con la Billo’s  Caracas Boys, sino Billo’s Caracas Boys canta: Manolo Monterrey, y esto último en letras pequeñitas de aquellos discos de 78 cuya etiqueta no daba para más.
Manolo Monterrey tenía un temperamento algo extraño. No, no era pedante, ni mucho menos grosero. Era de poco hablar y generalmente sugería que entrevistaran a otro “porque ya yo estoy fuera de circulación, chico”, cosa que hizo en la última vez que estuvo en Barranquilla y venían otros de la farándula venezolana, allá por 1994. En la vida de Manolo no hay consignadas giras espectaculares, porque ya dijimos que era cantante de una orquesta, de la cual llegó a ser estrella pero no era solista.
 Manolo tuvo un inicio extraño, pues hasta en eso se diferenció de sus colegas. Llegó a Venezuela en 1939 contratado por Nicolás Vale Quintero que era el director de Ondas del Lago de Maracaibo, pero no fue contratado como cancionero célebre sino como acompañante de Las Guaresitas,  Elvira y Alicia Reynoso, formando un trío y Manolo acompañando una guitarra que entonces medio “rascaba” y según sus propias palabras, se hacía pasar por mexicano y hablaba a la perfección como cualquier ranchero. Muchos se asombran cuando cuando saben de las dotes histriónicas de Manolo, pero no tiene nada de raro, solo que es poco conocido por lo que ya se dijo de él, que no era muy comunicativo. Antes de irse para Venezuela, en Cuba formó con Esteban Mancipe y Flor Robayo, una especie de grupo de teatro, tocaba él la guitarra y actuaba encarnando bobos, borrachos, homosexuales, chinos, gallegos, etc. Prácticamente lo mismo que hizo ya en las orquestas cuando llegó a ellas y que al final lo saturó tanto que aprovechando un viaje por tren cuando estaba con Los Melódicos, tomó una maleta y la botó. Se armó el lío, claro que no apareció. Esa era la maleta donde Renato le guardaba los disfraces con los que se caracterizaba de lo que fuese.  Con Las Guaresitas hizo buena labor, pero no contaban con su astucia, no la del Chapulín Colorado, sino la de Nicolás Vale Quintero quien se enamoró de una de las chicas, Elvira, y se casó con ella. Siguieron Alicia y Manolo, cuentan que contrataron otra, pero el espectáculo no duró sino unos pocos meses más. Ahí entonces comienza verdaderamente la carrera de Manolo, pues cuando llegó a Billo’s ya tenía experiencia con orquestas grandes, pues el mago de música popular, Luis Alfonzo Larraín vio en él condiciones y lo llevó a su orquesta donde hizo presentaciones en vivo pegando temas como “PELOTA”, alcanzando a grabar posteriormente “A GOZAR CON CHANGÓ”, y efectúa su primera grabación comercial: “QUÉ TE PASA” el bolero rítmico de Pedro  Flórez, que curiosamente también fue lo primero que grabó Daniel Santos.  Formó también un trío con Rafa Galindo, que era la primera voz y con el baterista Pablo Mijares de quien confiesa haber aprendido mucho, porque no se crean como la mayoría que Manolo era un simple cantante. Estando con Los Melódicos, era el brazo derecho de Stelio Bosch Cabrujas, quitando aquí, añadiendo acá, modificando aquí para que los números especialmente los que había grabado Billo’s, salieran con toda la fidelidad del original, pero con toques modernos.  Manolo tocaba además batería, era un gran percusionista, tocaba el bajo y “algo tecleaba el piano” como él decía.  A la Billo’s llegó a finales del 45 comienzos del 46, reemplazando a su gran amigo Víctor Pérez quien iba a formar, y en efecto formó, una orquesta.  Fueron doce años con  Billo’s en los que resultó primerísima figura. Estuvo luego con la Sonora Caracas y la agrupación mayor de Carlos Guerra, con Chucho Sanoja, y luego con Los Melódicos para no citar sino lo más destacado. Cuando Renato buscó a Rafa y tuvo a los vocalistas que habían sido deBillo´s , el artista dominicano estuvo buen rato contra las cuerdas, y desde entonces ya Billo’s no era el emperador absoluto porque cuando menos esperaba soplaba “el Ciclón Antillano” Manolo Monterrey en temas hasta de su inspiración, porque también componía, como el caso de “BONIFACIO” que fue éxito insuperable.
Como se ve no he querido hacer lista de canciones porque aun sin hacerla me he extendido demasiado, y es que de Manolo no es posible hablar, siquiera por encima, sin llenar y llenar cuartillas. Sólo quisimos hacerle un escrito al cantante que lo merecía, inclusive de una pluma mejor que yo, pero como esa pluma no la hay o por lo menos no quiso aparecer, me fajé yo. Sobra decir que desde cuando ingresó a la Billo’s, sus temas todos se bailaban y la opinión era: para boleros, La Sonora, pero para guarachas la Billo’s con Manolo Monterrey.
Y así con las demás orquestas con las que actuó y con las que nos regaló 60 años de alegría, pues estuvo “neceando”(decía él) hasta sus últimos meses. Nacido en Santa Clara Provincia de Las Villas el 10 de Marzo de 1917 y fallecido en Caracas, Venezuela, el 25 de Agosto de 1997, MANOLO MONTERREY debe estar entre los más grandes soneros del continente y conste que le tocó ser contemporáneo de vocalistas de alta calidad, como Daniel Santos, Miguelito Valdés y Benny Moré para no citar sino tres. Y con todo eso, cuando “soplaba el ciclón” todo mundo paraba la cola, porque Manolo fue grande entre grandes aunque algunos todavía crean que unas imitaciones eran dignas de comparársele. MANOLO MONTERREY donde quiera que Dios te tenga, que goces de lo lindo con todos esos músicos y cantantes que se fueron antes que tú y que ahora te tienen para ellos solos.
 

jueves, 4 de agosto de 2016

ZAPATERO A TUS ZAPATOS.

LA VIEJA GUARDIA DEL CALZADO

El subtítulo de este relato es para aclarar que el escrito no tiene nada que ver con lo que dicen hace mucho tiempo de personas que no sabiendo hacer una cosa, pretenden hacerla. Hace rato me ha inquietado la idea que el zapatero es una especie en extinción y algunas personas me han dicho que no, que hay todavía muchos zapateros remendones, que en el barrio La Magdalena por ejemplo, en dos manzanas hay como cuatro carajos de esos y por otras partes también. Aún así yo sigo con mi terquedad, porque el hecho que todavía haya 500 ejemplares de una especie animal rara, no quiere decir que no se esté extinguiendo. Así me pasa con los zapateros, quienes me siguen pareciendo que están llevando del bulto, cuando hace muchos años tuvieron su “belle epoque” y ahora que hasta el mismo presidente de la República usa tenis de colores, los hombres del cuero y las  hormas deben estar viéndolas negras. Y quiero, no para presumir sino para presentar como carta credencial, advertir que tengo bastante conocimiento de la materia porque mi primer empleo fue en una firma (Arrázola y Cía) que tenía una sección de calzado de exportación. De paso, increíble: en el año 50 Barranquilla le vendía calzado a Bucaramanga y Medellín. Por supuesto, Arrázola no fue el primero, pero sí estuvo entre los pioneros de esto y después los cachacos aprendieron y nos jodimos. Arrázola y Compañía hasta quebró en el 53 y los hermanos uno de los cuales llegó a ser padre de la Virreina de Belleza de Colombia en el 70, Clemencia Arrázola Gómez, tuvieron que montar una cajita de cambio en el centro. Pero aquellos tiempos buenos cuando Barranquilla brillaba tuvo grandes empresas de calzado como la Industria Barranquillera, Chavalita, Camodi, que su dueño Carlos Molina Díaz montó con la plata que se ganó en un 5 y 6, Calzado Ideal de Rafael Barreto y otros que no tenían nombre oficial pero eran importantes como el de Marcos Mendoza en la calle 35 llegando a la 29 donde trabajó el flaco Cepeda, el primero que se disfrazó de muerte, el de José González o el del hermanastro de Barreto a quien conocí como Angel Castro y después se presentaba como Efraín, y también las de los italianos Vitete en Chiquinquirá y Di Gregorio y el polaco mi entrañable e inolvidable amigo Beny Wodnisky, sin mencionar otros porque me haría interminable y dejaría en el cuarto oscuro a Calzado Ducal, creadores de los mocasines y el calzado para dama ballet Ducal: “la música hecha calzado”; Cozzarelli hermanos, Calzado Ópera, La Francesita, el Piave, Calzado El Po y “ qué sé yo”.  Por cierto que el zapatero puede ser de los pocos que tenga dos refranes: el otro es “lunes de zapatero” , dicho no totalmente cierto, porque aunque plagiando a  Miguel Nule: “ ser borrachón es una condición inherente al zapatero”, los que trabajaban en empresas organizadas se cuidaban de no amanecer enguayabaos los lunes. Pero los otros, los dueños de “yolis”(talleres pequeños) o que tenían su banco en la casa, esos sí…hágale. En Arrázola y compañía yo recién graduado, pelao, tenía prácticamente a mi cargo esa sección y veía todo el engranaje de la actividad: cortadores, plantilladores, guarnecedores y zapateros de banco, y me familiaricé con herramientas como el burro, que calentaban para “lujar” ( aplicar y dar brillo) a los cercos volados, porque había también planti suela puntiagudos y de dos tonos, para imitar como en tantas otras cosas a los cubanos. Aquella pinzas pico e’ loro con las que estiraban las capelladas que ya debidamente diseñadas por el cortador modelista, tenían que “montar” en la horma respectiva. Los tacones de madera forrados de cuero devastado y con base de suela primero y posteriormente de caucho comprados hechos. Las máquinas especiales para guarnecer… la vieja gloria del futbol Gilberto Arias Peralta “el sapo” era guarnecedor donde Arrázola y Cía., lo mismo que la gran basquetbolista selección Atlántico María Vargas, que se codeaba con Flor Lascano la estrella, y tantas otras cosas. Bueno para irles dando forma al final porque se amaña uno y se va alargando, digamos que Barranquilla fue en todos esos años 40s y parte de los 50s tal vez el centro número uno productor de calzado en Colombia, para honra de sus zapateros borrachones de entonces. Porque realmente el zapatero era “espantajopo”,  embustero, mamador de gallo, hablaba como el carajo, y se las tiraba de cantante, y mientras hacía su labor se jalaba los boleros de moda. También tenía la costumbre del “diario” que consistía en que tenían que darle –en aquel tiempo- un peso todos los días de lunes a viernes, y el sábado recibía la paga mocha, y después a beber ron y a quejarse de la vida y del presidente de turno. En Arrázola yo mismo les entregaba cinco pesos los miércoles en la mañana porque los directivos decían que esa vaina de estar dándole plata todos los días era un sebo, y lo mismo era en Faitala, en Juan Juha, y las demás empresas organizadas ya mencionadas o sin mencionar, porque como les anoto siempre, no es que las ignore, sino que no cabrían. Sí, diga lo que diga cierta gente, el zapatero es una especie en vías de extinción. Lo que pasa es que hay berracos como el que tenía el puesto en la puerta de Avisos Ortiz, del gran compositor Nicolás, que ese trabajaba duro como en los tiempos de la media suela y la suela entera, con o sin tacón. Y hay otros como mi querido amigo Raul Pinto de la H. “las manos que diseñan” que ni de vaina que se “rebaje” a poner un banco de zapatería en la calle, aunque es un fabricante de calzado que así es como les gusta a ellos que los llamen, completo y competente, y por eso solo trabaja en “Marvila” del ”colorado” Toño Acuña que también las está viendo negras. Digo al terminar que también pocos oficios como el de zapatero han provocado discos con cantantes famosos, películas, especiales periodísticos, y refranes (otro más) “la horma de tu zapato” que durarán toda la vida. Ese es el benemérito zapatero remendón a quien el extraordinario Manolo Monterrey le cantó un gran éxito con Aquella Billos como fue Jacobo Basura.

miércoles, 27 de julio de 2016

MORGAN BLANCO! GRANDE SIN PRETENSIONES



No fue en el Lp Machuca 10042 que se convirtió en gran éxito y que se tituló “EL VIRTUOSO DEL ACORDEÓN” cuando se le asignó ese mote artístico. Morgan era conocido así en Barrancabermeja años atrás cuando era el fuelle estelar del conjunto que comandaba Carlos Román: “LOS VALLENATOS DEL MAGDALENA” al que llegó a ocupar la plaza que dejó vacante Aníbal Velásquez en 1959 cuando se retiró para formar su grupo. Un 17 de Diciembre en lo que es hoy calle 72 y en aquellos tiempos era llamada Calle 10 del Prado cuando no había la nomenclatura, en el cruce con la carrera 49, MORGAN BLANCO le dijo “hola” al mundo. No había cumplido los 17 años cuando MORGAN ENRIQUE BLANCO BORRERO comenzó el aprendizaje del acordeón y a poco ya tocaba “El ramillete” de Abel Antonio Villa y se sabía todas las canciones de Los Vallenatos del Magdalena; pero como acordeón solo no hace nada, se alió a unos muchachos del barrio y formaron el conjunto “Caldereta”, llamado así porque de él formaba parte Lucho Better, muchachón también que ni soñaba con ser pianista y reventaba las latas de manteca a manera de bongó. Estaban también Carlos Perdomo, “Come cuero”, que tocaba la caja de caña, y completaba el elenco Francisco Reyes con la guacharaca. Romancito y su conjunto tenían programa todas las noches por la Riomar del viejo Meza y Morgan que era asiduo escucha del mismo notó que Los Alegres Vallenatos fallaron una semana completa. Ni corto ni perezoso fue a ofrecer sus servicios al empresario. Los animadores del programa que eran Orlando Rodríguez y Roque Celia se entusiasmaron con su ritmo sobre todo porque podía tocar el fuelle exacto a Aníbal Velásquez la estrella del acordeón en el conjunto, que se había retirado y Lisandro Meza luego de un intento fugaz, no dio la talla y de ahí las ausencias del grupo. “Total que me contrataron” cuenta Morgan “y me pagaban $10 pesos por programa”. Así pasó a alternar con los consagrados Román y dado el modo de ser de Morgan, bien pronto también se amistó con el gran Aníbal y con los Romancitos y los Velásquez puesto que él estuvo desde antes de irse Aníbal, haciendo algunas suplencias; pero como Morgan siempre admiró a Aníbal, rápidamente se fue aprendiendo el repertorio hasta que lo reemplazó con todas las de la ley. Estando vivo Robertico Román, Morgan no logró hacer grabaciones con ellos, pero sí estuvo en muchísimas presentaciones por todos los sitios de la Costa. Luego el conjunto estaba condenado a sufrir otra baja cuando el nefasto 11 de Enero de 1957 Robertico falleció de una vieja dolencia. Su hermano Carlos continuó en la lucha, pero los tiempos habían cambiado lo suyo y el conjunto se denominó SONORA VALLENATA, haciendo Morgan hincapié en que fueron LOS PRIMEROS en hacer una agrupación con fuelle, trompetas, bajo, ritmo etc y llamarla Sonora y desde entonces eran anunciados como La Sonora Vallenata de Carlos Román y el virtuoso del acordeón Morgan Blanco. Es de recordar aquel famoso número “bonito que toca Morgan/ y canta Carlos Román/y con su buena trompeta/ el maestro Pacho Galán/”. Entonces sí que el acordeonista barranquillero grabó mucho y muy buenos temas: “Empújale la aguja”, “El gato de lujo”, “Materile” entre otros. Con posterioridad cuando el morocho gringo Chubby Checquer impone el twist en el mundo, La Sonora Vallenata con Morgan en el fuelle hace una gran travesura que el público acoge con delirio: Twist en acordeón y salen con exitazos de carnaval como “Welcome” y “Eso no lo digo yo”. Aquí el artista pide que esto también se le ponga en negrilla “fuimos los primeros en grabar en inglés (claro el de Carlos) aquellos temas acompañados de acordeón”. Fueron casi 10 años de actuaciones al lado de Carlos Román alternando las grabaciones con el crédito para su conjunto. “Me explico: algunos temas mencionaban solamente a Román y otros se etiqueteaban como Morgan Blanco y su conjunto y ahí cantaba Román, estando en ambos los mismos músicos”. En ese tiempo Morgan viajó por toda Colombia presentándose con éxito en Venezuela, Panamá, y Centroamérica. También graba dos volúmenes instrumentales para una disquera americana en los que se incluyen temas de Rosendo Martínez, Nicolás Ortiz autor de Promesas de cumbiambera, y del propio Morgan. Hay que recordar otro tema que viene a cuento en la temporada de carnaval: “dicen que Lallo se fumó un tabaquito/ dicen que Lallo se fumó un tabacón/ y después que se lo fumó /ahí se formó tremendo vacilón/ tremendo vacilón/ se fumó un tabaquito/ tremendo vacilón/ se fumó un tabacón/”. Cuando el otro hermano Román se va también al Seno del Señor, Morgan conserva el conjunto y su siguiente impacto es “Ramita de Matimbá” una creación de Rosendo que fue y es de primera. En este punto Morgan hace reconocimiento a quien ha sido  el ÚNICO en ocuparse de él como Dios manda, igual que con otros artistas del terruño y de la región. También quiere mencionar a los integrantes de su conjunto: los hermanos Blanco (3), que se ocupaban de la caja, el güiro y la timbaleta, Pascual Vásquez en la tumbadora y Ciro Pérez en el bajo. Del mismo modo a los vocalistas que ha tenido la agrupación a través de tantos años: Pepe Molina, Lucho Pérez, Eliseo Herrera y Gustavo Barros único que sobrevive.  Adelantando en el tiempo Morgan pegó otro gran tema: “Lo lindo de la vida es la mujer” y ya no nos sorprende: ese año NADIE lo contrató y sí trajeron combitos venezolanos de media cuchara. Resentido? Pregunto yo. “No hermano, ya sabemos ciertos artistas que nadie es profeta en su tierra y por ello es probable que deje mi tierra con mucho pesar, pero cómo se hace. Qué más puede hacer un artista que pega un disco 12 o 14 semanas en el hit parade y no le ofrecen ni un mal baile? En cambio Venezuela y Panamá me llaman”. Alguien opinó que se debía a que Morgan no era “metido”. Morgan nada dijo pero yo respondo por él: Acaso necesita un artista que está en los primeros planos en todos los tiempos, andar metiéndose por los ojos? No. Él se mete por los oídos con sus canciones que pegan y después se siguen recordando. Yo termino preguntando a Morgan si en su estilo hay influencia de Aníbal y con espontaneidad responde. “Si, Aníbal es un maestro, su influencia va en mí y por eso no me considero acordeonista de vallenatos sin que esto quiera decir que no mire a esos artistas grandes especialmente a Alfredo Gutiérrez”. También como de Aníbal y Gutiérrez,  de Morgan quisieron opinar que no sabía tocar vallenato pero qué tal Aníbal que desde los 15 años tocaba los aires de la “yuca” con toda propiedad? Y le tocó hacer con Los Vallenatos del Magdalena varias interpretaciones de paseo y merengue puro y baste el caso de haber hecho la grabación original de “La casa en el aire” y de Gutiérrez les parece poco tres veces Rey Vallenato. Así Morgan cuando el caso ha llegado ha tocado no digo vallenato. Ese es un grande.

martes, 12 de julio de 2016

TITO CORTÉS : RELATO INÉDITO,PÁGINA SUELTA.




En el año 52 se hizo popular guiado por cuatro manos prodigiosas: las de Edmundo Arias primero y las de Juancho Esquivel después. Se supo cuando como era forzoso sus grabaciones sonaron en Barranquilla, que  era un joven llamado Luis Alberto Cortés Bonett que a la sazón no llegaba a 24 años, que era tumaqueño y que había tenido inicios en el vals, el bambuco y el pasillo hasta cuando Edmundo Arias le dijo que con eso no triunfaba nadie y le arregló una vieja guaracha  que inmortalizó Antonio Machín allá por los años 30s , “Lola” y se lo entregó a Juancho Esquivel diciéndole que el tipo tenía con qué, y que lo único malo que había que quitarle era que le gustaba imitar a Daniel Santos. La verdad es que si alguna vez lo hizo no tuvo gracia para eso, pues no sólo yo sino muchos acá no le hallamos nunca ningún parecido con el Jefe, lo que quiere decir que Juancho le pasó papel de lija. Pues bueno, cuando pegó aquí “Lola” y “No es un gato”, llevado de la mano de Edmundo y su Cabecenido, logró éxito hasta el punto que César Pompeyo lo ocupó para que hiciera unos toques con él y se presentara con La Sonora del Caribe en el viejo Radioteatro del patio de La Voz de la Patria. Cuando Edmundo se enteró se alborotó el copete y dijo: “ lo que faltaba, las réplicas de Daniel Santos y La Sonora en Barranquilla”, le cantó la cartilla y se comunicó con Juancho y le dijo que lo metiera en cintura porque si no, jamás contara con él. Con el Conjunto e’ Barú como llamaba Juancho a su grupo entró por la “vela e sebo” y pegó dos formidables palos: “Carnaval” y “Tarde de Julio”. Y por la cuenta que le tenía, el gran maestro momposino le permitió que hiciera los temas “Como las olas”, “Ruego” y sobre todo el éxito “Eres tú” que el gran Esquivel le hizo especialmente a quien fuera su adorada esposa. Pero ahí mismo le produjo exitazos como “Por qué fingir” y “Abandono” y con ese bagaje ya lo llamaron para que actuara en un programa de radio teatro por la extraordinaria Emisoras Unidas al lado de Morenita Rey. Era esta una chica curiosamente nacida en el mismo año que Tito (1928) y que estaba viviendo allá por 1954 finales sus 26 años; le decían “La Renegada” porque nadie supo con certeza dónde vio la luz pues ella decía que había nacido en Argentina y otras carretas como la que era sobrina de Libertad Lamarque. Los españoles garantizaban que era ibérica y ese motecito que tenía ( pues su nombre era Amelia Ruiz Molina), huele a leguas a ibérico. También aparentó ser mexicana y muy cierto es que actuó en Radio Progreso de La Habana al lado de Bienve y de Miguel D’ Gonzalo en un par de programas. Bueno todo eso le sirvió para el cuartico de hora que tuvo pues grabó unos discos y logró apilar un volumen que llamó “La Renegada”, aprovechando el calificativo que en España le daban con desprecio. Cuando llegó a Barranquilla le dijeron que iba a actuar al lado de la primera figura del canto popular nuestro, y ella, bonita eso sí, miró de soslayo al carajito aquel, Tito que Dios me perdone y él también porque fue brother mío, pero era maluquito, ordinarito y no se sabía vestir, con un vestido bocadillo sin corbata y el cuello de la camisa como los estudiantes del San Roque: con el cuello afuera, abierto y una medalla en el pecho. Para colmo aquella noche el aire acondicionado central correspondiente al radio teatro, lujoso, se dañó y Tito recostado al piano del “Tigre” García sin saber que los micrófonos estaban abiertos, mientras Morenita Rey hablaba a su público de sus actuaciones en Cuba, soltó esta ensarta de perlas: “ nojoda cuadro, cipote calor que hace aquí (menos mal que no empleó el c..que se usa ahora) y esa vieja hablando mierda ahí.” Ni siquiera el público que no era de lo más fino, pasó por alto aquello y cuando cantó “Tarde de Julio” casi ni le aplaudieron. Al ratico emparapetaron un ducto de los estudios que quedaban en alto y la temperatura mejoró. Quien no mejoró fue Tito a ojos de todos, comenzando por sus fans, que después de todo fueron-vistos hoy- hasta injustos. Qué tanto dijo Tito que no hayan dicho hasta escritores consagrados? Menos mal que él estaba en racha y al ratico hizo Tuntuneco, Michín, el bolero Punto de reunión, “Cansado de ti” que fue una joya  y otros temas, y eso sí: no volvió por aquí. Después la venida de Daniel Santos y la llavería y compadrazgo que con él hizo, le acabó de arreglar el chico hasta el 60, cuando pegó  un tema que todavía le suena: “Por qué no me comprendes no sé por qué me hieres/ no sé por qué tu quieres matar mi corazón”. Él ( no lo supe por nadie), nos lo contó a Nolasco Solano puntero de enorme parecido con la primera voz de Los Diamantes Enrique Quezada y a mí  una noche en Bello Mar cuando quedaba en la 34 con 32,que una vez en un pueblo de Venezuela se encontró con Morenita Rey y ella ni lo volteó a ver. “ Ah nojoda, que coma m…” Tito…genio y figura hasta la sepultura. De él tenemos muchas otras cosas pero ya habrá tiempo. Por ahora ojalá gocen esta.

domingo, 10 de julio de 2016

AQUELLOS REMEDIOS CASEROS



Lean bien por favor: CASEROS y no me vayan a salir que no incluí las inyecciones de meao de perro, las pastillas de tiza molía, o los ungüentos de tierra con mentol porque el título habla por sí solo. Ahora parecerá increíble pero en un tiempo fue cierto y hasta funcionaba algunas veces. Que el bebé tenía hipo? Se le ponía un hilito, mojao de saliva, en su arrugada frentecita, y santo remedio. Si ese mismo bebé u otro tenía pujo, eso era porque lo había estado visitando alguien que acababa de tener coito. El remedio era poner al niño en el suelo y caminarlo en cruz un par de veces. Que alguien le dolía el oído? Vuelta al algodón empápelo en leche materna y colóqueselo en la cavidad auditiva durante un rato. Listo. Para el dolor de cabeza hojas de matarratón frescas y colocadas bajo un sombrero o gorra. El horrible dolor de muelas sí que tenía ensayos; pero lo efectivamente comprobado era un algodón ( y dale con el algodón ) empapado en creosota y colocado en la caries. Daban también algún resultado el clavito de comer, el ácido fénico,( este cayó en desuso porque algunas chicas se suicidaron con él ) y la esencia de clavos. Las inflamaciones de cualquier tipo eran curadas con cataplasmas de muchas plantas - y asómbrense Uds – hasta de boñiga de vaca. La caspa,  la seborrea y hasta el pelo “cucú” tenían en la corteza del guásimo su mejor aliado .Otro mal que dio siempre mucho que hacer fue el posterior y eufemistamente llamado acné juvenil y que en aquel tiempo se le llamaba simplemente espinillas y no era potestativo de los jóvenes porque había muchos viejos con la cara como un anón. Eso sí fue sufrimiento de hombres y mujeres que ensayaron todo desde la masa para las arepas hasta la más sofisticada crema, hasta cuando empezó a verse algún resultado positivo en –quién lo creyera- la cera del oído aplicada en las porquerías esas. Finalmente el Dr Pachito Lugo primer médico homeópata que hubo en Barranquilla en la calle 37 carrera 29, les hizo ver a tanto cabeciduro que esos barros y espinillas no eran cosa cutánea sino estomacal y empezó a fabricar, recetar y vender la levadura de cerveza que fue milagrosa. Los malestares estomacales se curaban con almidón –sí ese de las cometas- polvo disuelto en medio vaso de agua y una pizca de sal. El limón era milagroso ya que servía para infinidad de cosas desde cortadas y raspones y magulladuras hasta en  irritación en los ojos pasando por mal olor en las partes púdicas. Cuando se producían comezón o rasquiña en medio de los dedos, más producto de la pecueca que de cualquier otra cosa,  se utilizaba leche de coco y a veces matarratón molío, tibio y friccionado. Entre paréntesis, no nos digamos mentiras: a Ud, a mí, a todos cuando éramos pelaos nos gustaba andar descalzo y si no lo hacíamos por gusto era a la brava porque el veintiúnico parcito de zapatos había que cuidarlos y el que usaba chancleticas era llamado marica, cosa que no importaría hoy en los tiempos de Gaviria, pero que en aquel entonces era horroroso, por lo cual andábamos con las rodillas, tobillos, talones y demás, heridos y nos los curaban a lo burro, con limón, vinagre, yodo, y cualquier polvo que se les ocurriera pero que ardía como el carajo. Había otro remedio para esos casos que llamaban “manito de Dios” y que no era más que una mezcla de aceite de cocina, alcanfor y azufre. También existía el insólito procedimiento de aplicar queso frito en las picaduras de insectos, que según no sólo aplacaban el dolor sino que combatían la posible infección. Había igualmente cantidad de yerbas, semillas, y hasta trocitos de árboles que cocidos o rayados, servían para muchas cosas. Las llamadas tomas estaban a la orden del día: el pitomorreal, el llantén útiles en afecciones auditivas, la manzanilla, la llamada cola de caballo, el romero para el cuidado del cabello y para tinturarlo de rubio, y la quina efectivísima para la fiebre. El bicarbonato para muchísimas cosas, desde la mala digestión hasta el grajo, pasando por la limpieza de dientes y que llegó al hall de la fama cuando la mismísima Compañía Colgate Palmolive lo introdujo entre los componentes de sus famosas cremas dentales. Y qué decir del permanganato sustancia que diluída en agua tibia era un antiséptico de alto poder cuyos mayores índices de venta estaban entre “las niñas” que ocupaban piecitas en el barrio Chino. En fin, tantas cosas de las cuales se obtenía hierro para los anémicos, y calcio para los debiluchos, pero quiero cerrar con el cicatrizante más berracamente doloroso que hasta aparece soterrado en un disco famoso. Me refiero al piedralipe que sanaba lo que ningún otro remedio había podido sanar; pero a qué precio: al precio de un dolor tan intenso que provocaba correr en lo posible. Tanto que ( y seguro estoy que es la primera vez que lo oyen ) fue el causante de que el pobre Migue se recluyera en una montaña pues sucedió que el señor Canales tenía una “ñoma” de burro en el “ñango” que nada se la curaba hasta que alguien le recomendó piedralipe, se lo aplicaron y el pobre Migue salió gritando y en carrera limpia para refugiarse en la montaña prefiriendo convertirse en ermitaño antes que volver a saber del piedralipe. Rigurosamente cierto, contado por el autor del tema musical a su primo Julio Oñate y a este servidor. Bueno y ahora Uds denle rienda suelta a su stock de remedios, pero caseros, nada de Mejoral ni de Aceite de ricino ni de Leche de Magnesia. Adelante pues.

lunes, 4 de julio de 2016

ELY MÉNDEZ: APARECIÓ TARDE EN LA BILLOS


Desde los tiempos de Miguelito Briceño y Rafa Galindo hasta los de Felipe Pirela y José Luis Rodríguez, el nombre de Billo Frómeta se hizo respetar en su condición de forjador de figuras unida a sus otros muchos méritos. No obstante después de la desvinculación de José Luis las cosas ya no fueron como antes. Entre aquel 67 y aquel 69 después de vanos intentos con Humberto Zárraga, Araque y hasta Nelson Henríquez, Billo que nunca fue partidario de repetir cantantes tuvo que entrar por la vela de sebo de permitir la tercera llegada a su orquesta del “Trovador” Galindo y cumpliéndose lo de repeticiones no buenas, porque el trovador no pudo reafirmar su clase de los años 50s. Así pues en Diciembre del 71 los grandes almacenes exhibían debidamente empacado para regalo, un álbum musical cuya original carátula era un atractivo calendario para 1972 en el que se recomendaba para Enero aquel “Viejo chévere” que añoraba pasados tiempos. Y para cerrar semestre nos anotaba en la parte correspondiente a Junio un tema con el que se aspiraba superar el éxito de “Mi Cali bella”, dedicándole una canción a la hermosa capital de la Montaña. Y cuando uno buscaba en la contracarátula mayor información sobre los números musicales, allí a mitad de la misma, una foto muy oscura en la que o no aparecía el debutante en aquel prensaje que hizo Discos Bambuco de Bogotá, o no se distinguía .Sólo se podía leer una nota cortica, simplona, a mi juicio muy pobre para presentar un nuevo cantante cuyo texto se limitaba a: “ Billos Caracas Boys les trae una nueva voz: ELY MÉNDEZ. Por favor pongan atención a sus interpretaciones: voz fresca, joven, matizada y potente. Billo no se equivoca en esto. Acuérdense de Pirela y José Luis. Saludos Ely, bienvenido” .Eso era todo, y dos intervenciones del muchacho cantante: “Por qué” un bolero de Román Martínez y su partecita del mosaico 29 en la que cantó “Nocturnal” de Sabre Marroquín; pero el hombre tenía. Vaya si tenía! A pesar de esa letra boba del bolero de Martínez: “ por qué al amanecer/ veo brillar el sol / por qué al anochecer/ la luna veo mejor/”…el cantante lograba lucirse y se podía notar que podía “quiñar” con José Luis y con Pirela inclusive con alguna ventaja, apreciación que confirmaba Ely cantando esa difícil página de Sabre M. “ A través de las palmas/ que duermen tranquilas/ la luna de plata se arrulla/ en el maaaar tropical/…. Efectivamente se estaba ante un magnífico vocalista, pero…había un gran pero: el bolero se estaba muriendo; más aún: era un enfermo en estado de coma hacía buen tiempo y su vida artificial era por facultativos como Billo que no daban su brazo a torcer con el concurso de “galenos” jóvenes como Ely Méndez en esfuerzos sobrehumanos por salvarlo de lo inevitable; pero  Méndez no iba a poder salvarlo y los pronósticos pesimistas ya no encontraban más que el suspiro de resignación de sus deudos más queridos; pero tampoco fue que la demora de Ely causó aquella debalcle porque si bien es cierto que aquella pobre nota de presentación decía que “Billo no se equivocaba, en el caso de Méndez sí se equivocó algunas tácticas. Por ejemplo: el debut de Pirela fue con un par de canciones viejas exitosas con perfume de añoranza en sus textos: “Para qué recordar” y “Por la vuelta”, y aunque el ambiente era propicio Billo no hizo ensayos con nuevas canciones. Igual sucedió con José Luis Rodríguez que debutó con dos viejos y exitosos temas. A Méndez en cambio se le lanzó con algo desconocido de Román Martínez cuya letra no era para triunfar nadie y se le dio la segunda participación en el volumen con una canción difícil casi lírica que pudo haberse cambiado por otra más acorde con el estilo del bolerista Méndez. Después siguió igual la cosa y se metió a Ely en unas honduras como las de “Ahora que soy libre”, que tenía un antecedente muy brillante en balada y con la canción “ Por qué ahora” hermosa, pero que tenía dos o tres competencias modernas muy difíciles de superar. Al año de actuaciones sin que pasara nada con él en la Billos aparece en el LP Billo 72 y medio y en forma inexplicable sale cantando “Qué haré” como una desesperada exclamación, una canción tan desconocida como su autor puesto que hubo que imprimir en etiqueta D.R.A. En ese volumen su parte en el mosaico 31 fue “Viajera” la eterna canción de Luis Arcaraz a la que después de su autor e intérprete del 51, nadie quería medírsele porque sabían que era imposible superar la versión de Arcaraz con su orquesta. Pero los mosaicos eran cosas aparte y tal vez eso fue lo único que justificó “la chamba” de Ely en la organización ya que aparte del bajón del bolero la gente gustaba de rendirle tributo en esos ritos rítmicos que eran los mosaicos de la Billos. El tiempo pasó, y 10 años más tarde Méndez se mete al ritmo tropical interpretando “El pasito tun tun” y un fabuloso arreglo que hizo Billo al viejo merengue de Baltodano “Embrujo”. Y así ocurrieron cosas que quedan para  una próxima entrega porque Méndez continuó llegando tarde como cuando ya muerto Billo quiso hacer él solo, sin patrón ni nada, la continuación de la Billos Caracas Boys y le salió al paso Amable con sus cabezones que le armó la grande mientras tanto Voces de Billo Hoy lo supo hacer mejor y los arrinconó a ambos. Pero sí, ya termino. Una pa’ Ely: tiene el record de permanencia en una orquesta porque ahí está bien o mal, no sé, pero está, y lleva la pendejadita de 42 años de antigüedad con el rótulo Billos, aunque repito al menos en Colombia lo barrieron los chicos de Voces de Billo Hoy.



jueves, 16 de junio de 2016

…Y ERA EN VERDAD FELIPE PIRELA



Era realmente el que llegaría a ser llamado “el bolerista  de América” y si lo era qué hacía en Barranquilla aquella mañana y en una tienda de media cuchara en el Barrio San Roque?  Ni siquiera pudimos preguntárselo ya que lo que menos podría interesarnos era lo que el cantante hiciese o dejase de hacer en su vida privada. Ere el domingo 18 de Marzo de 1962.Todavía en aquel año nos quedaba algo de la impresión absurda que el tiempo corría más lento y por lo tanto el puente nos parecía más prolongado. Sí, porque aunque en aquellos tiempos no existían todavía los acomodaticios puentes gubernamentales, cuando el feriado caía en lunes, sin trampa, se le llamaba también “puente” o fin de semana largo. Muy temprano nos encontramos con los locutores Alberto Navarro y David Cermeño Martínez con quienes después de misa enrumbamos Hospital abajo hasta llegar a la calle San Roque (31) que ya dije que no iba mencionar más calles por los viejos nombres. Cruzando a la derecha llegamos a la cra 32 para luego otro cruce y llegar a la 30, en cuya esquina Sur Oriental, una tienda llamada “La Cátedra”, nos instalamos. Cuando apenas los feligreses de la Misa de 8 regresaban, ya nosotros teníamos cada uno su “fría” en la mano y varios discos programados. Para entonces Felipe Pirela había metido en el mercado nacional unos dos o tres volúmenes entre los cuales gustaba mucho un bolero de Adolfo Salas titulado “Pobre del Pobre”; sin embargo como ya quedó dicho nosotros no habíamos ido a escuchar a Pirela sino a darnos gusto con La Sonora, Los Panchos, Matamoros, y Olimpo Cárdenas según las preferencias de cada quien. Hay que tener en cuenta que en esa mañana Pirela no era un ídolo todavía y los temas de Cortijo y Tito Rodríguez no le dejaban mucho radio de acción. Cuando se tienen menos de 28 años uno puede hacer cualquier barbaridad con el organismo como meter cervezas, almorzar con un pedazo de salchichón viejo y comer una tajada de queso nadando en jugo de limón, un sabor horrible pero que entonces nos sabía a Gloria. Los dos mosaicos que conocíamos de la nueva Billos nos gustaban en las versiones que Felipe hacía de “preciosa niña quisiera como en los cuentos de hadas” o de aquella otra “ si pensaba en tí para mí no era vida”… pero si podíamos escucharlas en sus versiones originales con La Casino de La Playa, no tenía caso preferir al venezolano pues ya he dicho dos veces que habíamos ido a escuchar MÚSICA VIEJA. La verdad es que ninguno pensaba en eso cuando por ahí a las 11 de la mañana Cermeño le dijo al tendero que le prestara el baño. El tipo le señaló el rincón donde una cortina sucia tapaba algo, pero resulta que al colega le había apremiado una necesidad que requería algo más que lo que tapaba aquella cortina sucia. Como el cliente manda, a regañadientes y todo, el hombre levantó la aldaba abrió la portezuela y David pasó casi corriendo hacia el interior de la casa. Cuando regresó vino con un vacilón raro: “ eche, allá hay un tipo igualito a Felipe Pirela” .Nosotros no le paramos bola porque en domingo, víspera de feriado, oyendo buena música y “candeleao”como decía el “Mono Rojas” ninguna importancia le hallábamos a que un cristiano se pareciese a alguien, que en fin de cuentas un d.. se parece a otro; sin embargo cuando a eso de una de la tarde yo pedía un poco de picante para sazonar el suculento almuerzo de salchichón con galletas de soda, el tendero habló algo al interior y un tipo se acercó con el frasquito de Tobasco. Cuando abrió la cortina yo vi al muchacho sentado en una especie de mecedora y que estaba en aquel momento leyendo un periódico. El asombroso parecido con el cantante de la Billo era notorio y yo todavía no sé por qué, pero lógicamente “mamando gallo” le grité: “Hey tú Felipe Pirela, ven acá”. Desde luego yo no esperaba que el tipo fuese Felipe sino alguien muy parecido y lo pensaba vacilar cuando se acercara, cosa de la que no hizo ningún ademán, repitiendo yo mi llamado y entonces sí se acercó al mostrador. Cuando me dijo: “Qüibo vale, mucho gusto.” Yo pensaba que me había salido General y que el vacilado iba a ser yo, pero no: para mi asombro ERA FELIPE PIRELA que me tendía su mano y unos instantes después yo pedía una cerveza para Felipe. La aceptó y charlamos el tiempo que duró en ingerirla. Nos ayudó mucho eso sí, el ser locutores y poderle hablar de sus discos, de los antecedentes de sus piezas, de su acogida en esta ciudad y para sorpresa nuestra, él no sabía todavía todo el alcance de su popularidad en Barranquilla. Era un muchacho humilde, casi tímido que en el poco rato que nos acompañó nos dijo más de dos veces que “era un placer departir con gente de la radio acá”. Cuando puso la botella sobre el mostrador detrás del cual no salió en ningún momento, le brindamos otra pero la rechazó amablemente explicando que tenía que salir porque andaba en unas diligencias personales aprovechando aquel puente y que iba con un amigo y compatriota residente allí a “hacer unos encargos”. Después al enterarnos que en el interior de aquella tienda habían piezas de alquiler supusimos que ahí vivía un venezolano a quien el cantante visitó. Lo importante fue que lo vimos, que charlamos con él y que compartimos una cerveza, y si le dijese que entonces no le dimos toda la importancia, Ud debe entender que la rutilante carrera de Felipe comenzaba, y que si dos años después era un astro, aquella mañana era solo un muchacho venezolano cuya aparición allí no nos pareció tan misteriosa como nos pareció después toda una vida. Misteriosas y gratas como en realidad fueron siempre las cosas del gran artista a quien quisimos recordar con motivo de cumplirse el próximo 2 de Julio 44 años de su muerte y porque recordamos que Saul y Ernesto tienen en Voces de Billo hoy, un cantante, Jorge Velásquez, a quien llaman “la resurrección de Pirela”, quien con su voz y estilo mantiene todavía tantos pasajes vividos propiciados por el artista venezolano y que la magnífica orquesta al acompañarlo, hace que volvamos a estar como en aquella lejana mañana del 62, pidiendo una cerveza para Felipe.

lunes, 13 de junio de 2016

EL PRIMER CACHACO TRIUNFADOR EN EL VALLENATO


Mejor sería decir que fue el primer rey vallenato cachaco aunque no recibió título oficial ni ciñó corona alguna porque eso entonces no era ni sueño; pero si reinar es ejercer dominio sobre las masas y establecer records de venta de la mercancía que parecía ser potestativa del Magdalena pa’entro, entonces sí que lo fue. Porque vender un solo artista el 10% del total de discos de un país es más que una hazaña. En aquel 50 era más fácil la contabilización del producto porque solo se vendían discos de 78. Además en aquellos tiempos no había posibilidad de elección y el comprador adquiría el producto solo cuando era excepcionalmente bueno, si no, se abstenía de comprarlo. Ahora qué tal vender uno de cada tres discos producidos en Colombia? Pues todo eso lo logró un hombre, un artista colombiano, JULIO TORRES MAYORGA al frente de un conjunto, Los Alegres Vallenatos, que no sólo estuvo en los cancioneros de entonces sino que logró “tapa” en una publicación tan famosa como SEMANA que se ocupó de ellos el Sábado 30 de Diciembre de 1950 que aparte de la portada comentaban que “el disco más tocado del fin de año era un sello Vergara “Los Camarones” con respaldo de “El aguacero”. La voz de tenor que los canta y la guitarra son de Julio Torres M. su autor”.  Pero la  revista no podía prever que aquello iría más lejos convirtiéndolo en el futuro en episodio histórico de una modalidad musical que iba a dar mucho de qué hablar. Quienes vivieron el vallenato posterior y se hacían lenguas de su difusión y ventas no vivieron seguro aquellos tiempos ya que quien haya estado metido toda la vida en el asunto, debe saber que rebulicio mayor ya se había presentado y por ello Julio Torres es el más importante ejemplo. Porque no fue hazaña que algunos costeños pusieran a bailar el vallenato a un buen número de cachacos. Hazaña fue que un conjunto cachaco hubiera hecho bailar a la costa y resto del país, vallenato hecho por cachacos. Eso fue lo que hizo Torres en unos pocos meses y aumenta de méritos cuando se analiza que el inmortal Guillermo Buitrago no tenía un año de  muerto y sus discos seguían pegando en todas partes. Julio Torres tenía 20 años cuando un jilguero celestial se posó en la Sierra Nevada buscando a Guillermo Buitrago para llevárselo como solista para ir a cantarle al gran Dios. El muchacho tenía inclinaciones musicales pues su padre y homónimo el viejo Julio, además de pianista había hecho teatro y fue maestro de Sofía Álvarez la primera gran vedette colombiana que se consagró en el cine mexicano. Tenía también un hermano, Carlos, artistazo en México primero locutando y luego cantando, para después venir de paso  a Barranquilla y triunfar con la gran orquesta del maestro Pacho Galán del    que ha sido su más grande intérprete en la época dorada del merecumbé. Julio no podía hacer quedar mal a la familia y se le ocurrió la pendejadita de ser el sucesor de Buitrago. Ni para qué decir lo que se rieron de él. Pero lo logró. Cuando la muerte de Buitrago primero y el destierro de Bovea después, dejaron el título vacante fue entonces cuando el cachaco ganó ante el asombro de todos, que no tuvieron más que decir:”el Rey ha muerto, viva el Rey” .Le costó mucho trabajo, obviamente y porque además él hizo un tema titulado “Los camarones” en el que utiliza parte del estribillo de una anónima copla tolimense:  “ Camarón de mi vida los chirriquitico, zambullidores que andan por debajo del agua”. Pero aunque quisieron no la pudieron descalificar porque él la compuso realmente inspirado en el apretujamiento de un bus bogotano que lo lanzó contra un señor que iba leyendo los titulares del triunfo de Miriam Sojo la barranquillera reina de belleza del 49: “camarón salió/ allá en Cartagena/ a ver a la bella /Miriam Sojo ( que es la reina).Pero Julio no estaba contento pues sabía que debía dar un golpe mejor y una noche vino el éxito. Julio fumaba escondido porque su abuela Berenice no lo dejaba, y esa noche se quedó sin cigarrillos y sin chance de pedirle a la abuela, decidió salir a buscarlos. Era Octubre y al regreso se mandó el aguacero .Julio tocaba duro la puerta pero el ruido de los truenos y el sueño pesado de la  abuela impedía que le abrieran. Y ahí mismo, porque artista es artista, salió la canción que le dio el campeonato: “el aguacero que me está cayendo/ negrita linda ya me tiene loco/ con este frío que me está matando y el aguardiente queda ya muy poco.” Para entonces Julio Torres Mayorga, ni siquiera conocía el mar, y sin embargo se convirtió en el cantor por excelencia, de esos ritmos para lo que empleaba además de la temática acostumbrada, y copiando algo de Buitrago que lo había hecho tres años antes de aquel momento, y 40 anteriores al samario Carlos Vives, bongó, trompeta, clarinete, güiro, bajo, percusión y flauta, acompañado por los hermanos Morales Hommo y Custodio, José Mejía, Jorge Rojas, y Eliseo Márquez. En la foto que ilustra este trabajo Torres es el cuarto de derecha a izquierda, con su guitarra, al lado del fuelle. Después defendió brillantemente el título grabando “Me voy a Plato”, “ Mi canoa”, “ La colegiala”, “ Tu carta”, “El sancocho”, “La totuma” y otros, temas todos de su inspiración paseándose exitosamente por el país con su reciente éxito “Pomponio” interpretando los temas de Guillo Buitrago por quien siempre sintió adoración e imponiendo aquel merengue inolvidable: “Mi aguinaldo”. Finalmente la grandeza de Torres es tal que le devuelve al acordeón su importancia desplazado por el Rey Buitrago y por Bovea excelentes punteros de guitarras, inimitables. Cosa que habían intentado sin éxito muchos nombres  ilustres. Se dirá que lo hizo porque Buitrago había muerto y Bovea había dejado el país; pero…por qué no otro sino precisamente él? Porque Julio Torres entendió que lo de menos es con qué se toque sino lo que se toque, y de tal suerte él no se limitó a seguir letras sino que hizo sus canciones, llevó el comando con la guitarra y supo instruir a su fuelle Jorge Rojas para triunfar donde otros quedaron tendidos. Los hombres pasan pero sus realizaciones a veces los convierten en leyendas eternas como el misterioso, casi macabro caso de Julio Torres que solo duró un año triunfando y cuando recibió el trofeo, decidió irse a Cartagena a conocerla y a ver por vez primera el mar que tanto amó, el agua a la que tantas veces cantó. Un absurdo accidente, un estúpido resbalón en cubierta, y el mar se lo llevó para siempre. Aunque solo fuera por eso Julio Torres es un artista inmortal.

jueves, 9 de junio de 2016

MIGUEL ACEVES MEJÍA ANTES DE SER FALSETE DE ORO LA ROSITA(CHICHUACHA) 1915-MÉXICO D.F. 2006.


Ya era llamado así cuando aquella lejana tarde de Junio del 62 mi compañero de entonces el hoy finado Fernando Montilla, mencionaba contrariado por Emisoras Unidas: “no llegó el falsete de oro”. Miguel no pudo abordar aquel avión dejándonos con los crespos hechos y obligándonos a madrugar para irlo a esperar de nuevo el siguiente día. Ya aquí, en la oficina de Dirección se comentaba sobre la fortaleza del tequila. Montilla les decía que no le veía la cara a un ron nuestro que era tan teso que entre otros nombres tenía el de “ron trompá”. Miguel quiso probarlo y a fe que lo paladeó dejándonos con la duda porque no lo descalificó pero tampoco ponderó las supuestas calidades que le atribuían los que íbamos a transmitir su espectáculo. Y digo “transmitir” porque eso fue lo que hicimos aquella noche Edgardo de Castro, Felo y yo, pues Miguel trajo su presentador de cabecera y nunca mejor empleado el término porque era que cabeceaba aquel mexicano cuyo nombre en verdad no supe nunca, y que parecía ser él la estrella tal era la vitrina que se daba. El Estadio Municipal fue escenario de lo que hizo Aceves esa noche: fue el primero en brindar a su público no  solo un menú musical exquisito, sino además con mucha satisfacción para todos en cuanto a cantidad, pues Miguel después de unas cuatro o cinco canciones ya suficientes para lo que hacían todos los artistas, se “echó” un mosaico de catorce temas que eran locura y que por lógica consecuencia “sollaron” al público que colmó el glorioso estadio de la 72: “La cama de piedra”, “Mi derrota”,  “Que seas feliz”, “El jinete”, “Rogaciano”, “El crucifijo de piedra”, “Los Laureles” y tantas canciones más con acompañamiento del Mariachi Latino con cuyo director vivimos un pasaje. Antes les diré que Miguel hizo un poco después de su actuación acá la grabación de la inmortal pieza de Elpidio Ramírez, “La Malagueña” con la cual ganó un trofeo al mejor intérprete, que mantuvo 30 años hasta cuando un “nueva generación” MANUEL MIJARES se lo arrebató y Miguel al entregarlo dijo: “lo mantuve todo cuanto pude y le gané a los mejores, pero todos los días paren las madres. Ten chamaco y que lo defiendas bien:” Bueno, Mijares lleva ya más de veinte años y no lo ha perdido. Bueno, volvamos al recuerdo. Al terminar el espectáculo, Edgardo de Castro que a la sazón era no solo director artístico sino asistente de Gerencia organizó una atención para Miguel y sus acompañantes y aceptaba sugerencias. Así mientras Montilla y el también difunto Eduardo Rojas que había hecho el remoto hablaban con palabras mayores de clubes y whiskies y orquestas, el falsete de pronto se acercó a mí y me dijo: “órale cuate, dile a tus amigos que si de echarnos una se trata, pos yo lo que quiero es “la chucha” esa que probé esta tarde en la radio. No me quedó más  remedio que decirle a Edgardo: “oye flaco, este vergajo lo que quiere es arrempujarse unos rones blancos”. El director organizó entonces el cuento. Recuerdo que Montilla tenía un Ford 52 color verde y Edgardo un wolkswagen, en el cual no quiso irse Miguel haciendo mil bromas por aquella cucarachita que parecía carrito de maqueta.
Total, Edgardo llevó al representante y al director del mariachi porque el “bollón” del animador prefirió irse al hotel a cuidar su linda voz. Yo, comisionado para conseguir “el gordo lobo”, rumbo al sitio escogido pasamos por la calle 36 carreras 37  y en una tienda me bajé y compré tres litros de aquellas populares botellitas y fuimos a pagar descorche de unas, porque los mexicanos se llevaron en su equipaje el resto. Ya en el establecimiento indicado rodeado por algunas chicas que se volvían miel con el falsete que entre otras cosas estaba todavía con su traje de charro, Miguel Aceves Mejía se echó un trago que de una vez dejó la botellita casi mediada. Pegó un grito, sacó la pistola y entonces comenzó a echar bala, de salva, claro y se “armó el “arguende” como dicen ellos; llegó la policía pero todo quedó en “gracia” porque era nada menos que “the man from  México, MIGUEL ACEVES MEJÍA. Después en las casi dos horas que estuvimos ahí, el director del mariachi se desapareció y cuando volvió no era preciso ser un genio para saber dónde estaba y qué hacía, lo cual no tendría nada digno de traer a cuento sino fuera porque el músico olvidó en el camerino de la hembra unos papeles de importancia y a mí me tocó en los días que siguieron irlos a reclamar, hacer las vueltas y lograr que le llegasen al Distrito Federal. De todos modos formó parte de un recuerdo lindo de uno de los cantantes folclóricos de más acogida. Un tiempo después un par de oyentes facilitaron un 4x4 y uno de sus cortes “Tata Dios” trajo a mi memoria aquella vivencia en que Miguel gritó también a su tierra natal. El sitio se llamaba La Rosita y allí siendo niño Miguel presenció un horrible asesinato, sufriendo un trauma que lo dejó mudo por un tiempo. En su pueblo se hubiera quedado sin voz pero el jefe de la oficina de telégrafos donde trabajaba lo hizo trasladarse al inmenso México meta de tantos y tantos sueños. Se enroló en el elenco de La X como siguen llamando los  mexicanos a la gran emisora XEW hoy también TV Canal de las estrellas y allí sin mayor trascendencia hacía rellenos con boleritos, romanzas y uno que otro vals. Fueron 11 años de dura lucha, peripecias y necesidades y de pronto en Febrero del 48 los artistas de la X hacen huelga y las directivas le dicen a Miguel que podría ser estelar pero en el género ranchero. Aceves aceptó y lo más suave que le dijeron sus compañeros fue “esquirol”; pero él siempre lo negó porque no había roto ninguna huelga y no pertenecía a aquel sindicato, ya que su permanencia en  la X era como eventual. Cuando todo se arregló ya Miguel había gustado con sus versiones de “Carabina 30 30”, “Hay unos ojos”, y una canción perdida que se llamó “La mancha”. Los triunfos se sucedieron seguidos y ante los estilos  vigoroso de Negrete y simpático de Infante, con el arrollador de Tony Aguilar, Aceves entrena y perfecciona un falsete que le había quedado de su percance vocal y lo usa como nadie lo había hecho. Llegó al cine como él mismo decía: “aunque era chaparro y mal encarado” precisamente por la gran aceptación de sus canciones con las que marca una época diferente de la ranchera. Arozomena, un empleómano de los que nunca se sabe el nombre porque como “lambón” siempre gusta de ser llamado por su apellido le contaba a alguien por qué seguía saliendo al aire su programa cuyo protagonista estaba en huelga: “ pues mano porque consiguieron un esquirol llamado Miguel que está trabajando.” De  su actuación en Barranquilla se van a cumplir 54 años. De sus momentos estelares ya solo quedan las grabaciones que hoy están en sitio preferente de la vieja guardia mexicana, pero de su paso por el cancionero latinoamericano estará siempre presente su personalidad, sus luchas y el valor material de la discografía que nos dejó.

domingo, 5 de junio de 2016

AQUELLOS TIEMPOS DEL CORBATÍN



Y las corbatas? Me abstuve de incluirlas porque siempre quedan unos cuantos  Gerentes, vigilantes de empresas privadas, y algunos que otros choferes que las usan y así sean “ropa e’ trabajo” no han permitido su extinción total. Conste que hablo de Barranquilla, aunque Bogotá también me da la razón porque hay muchos Ministros, funcionarios y lagartos que usan saco pero sin corbata y con el cuello de la camisa desabotonao, vaina nada nueva tampoco porque yo en el 56 siendo bancario y aburrido de usar corbata diariamente iba a bailes con mi entero Valher, camisa Puritan deportiva con el cuello abierto. Pero en lo que hace al corbatín ese sí que quedó como potestad de meseros, bueno de algunos, según el sitio que se frecuente. El corbatín pasó a  “formar entre los muertos” y  “no se fue extinguiendo como candil que se apaga” sino que se acabó así de pronto y le cogieron tanta bronca que hasta las chicas le hacen el “fo” a cualquier artista que ose todavía clavarse esa mariposa bajo la barbilla. Vaya con aquellos tiempos de corbatas y corbatines! Era indispensable tener buena cantidad de ellos en formas y colores porque era la moda y el acabose fue cuando los chulos de las películas mexicanas se vestían con trajes claros, camisas oscuras y corbatas claras también, digamos beiges que lógicamente se ensuciaban con gran rapidez. Después o casi simultáneamente, los mismos chulos cambiaron la moda cuando se zamparon corbatas con un fondo de color chillón que llevaban estampadas mujeres como Dios las echó al mundo. Honrando la verdad esto no caminó mucho porque los  muchachos entonces eran menos lanzados que los actuales, sin perjuicio que hubiera algún atarván que se anudaba aquella corbata horrible y pretendía con optimismo que lo admiraran. Producto de una protesta de la gente decente ante el desafuero de los mexicanos, directivos de las grandes compañías cinematográficas aztecas suspendieron esa práctica y fue ahí cuando el corbatín cogió fuerza en la muchachada y momentos hubo en que hasta desplazó a la corbata. Y vea que el corbatín también tenía sus problemas porque primero se sujetaban con tirillas y broches y ello hacía que se corrieran hacia un lado y así el que lo llevaba andaba con espejitos  en los bolsillos para mirarse cada rato y chequear el condenado corbatín. Además los malditos desteñían y yo todavía recuerdo mi frustración cuando después de años de soñar con una “Arrow” cuello duro mi anhelo se cumplió en la graduación y el corbatín me la desgració con una mancha roja alrededor de su impecable cuello. Yo creo que también ahí tenía  su influencia el cine mexicano, porque el corbatín lo usaban los chachos, los galanes, y cuando algún tipo no muy limpio lo llevaba, no se trataba de un vulgar explotador de mujeres, sino  de un boss, un jefe de pandillas de alto turmequé estilo Ramón Gay, Antonio Badú o David Silva. Además Los Panchos generalmente los usaban y como el primer trío de América era la sensación no quedaba más remedio que imitarlos aún con los dos riesgos ya anotados; sin embargo como siempre surgen soluciones, se inventaron los corbatines con ganchitos que se sujetaban a las puntas del cuello y ofrecían la seguridad que no giraría de un lado a otro; pero bien pronto surgió el problema por las sudadas que uno se pegaba en los bailes, los ganchitos se oxidaban y también  desgraciaban los cuellos de las camisas con horribles manchas que parecían de…Reemplazaron el material pero el plástico entonces era muy malo, no sujetaba bien y hasta se partía como cuando mi primo Alfredo recién desempacado de Baranoa, tirando unos pases de mambo vio que su corbatín salía volando y lo malo fue que el corbatín cayó en el escote de la dama y mi primo buscándolo descendió hasta profundidades mayores hurgando hasta cuando la muchacha le dio su cascarazo y luego mi primo no lamentaba la pérdida del corbatín ni el bofetón como el hecho de no haberlo recobrado para guardarlo de recuerdo, no sé para qué; tal vez para pasarlo por la mejilla para compensar el cipotazo con el roce del que a su vez había estado en sitio tan agradable. Finalmente el plástico fue mejorando y el sistema de sujeción se modificó en una especie de gancho de carnicería en miniatura colocado en el centro del corbatín y clavándolo justo en la manzana que junto con las demás desventuras que pasamos por su barrabasada, nos legó nuestro padre Adán. Y así después de peripecias mayores que la supuesta elegancia, el uso del corbatín fue suspendido recobrándose las corbatas que también han tenido sus cacharros y por eso ya tampoco hay muchas exceptuando las del Municipio, Departamento, Nación etc. Sí, los corbatines tenían sus vainas como la que le pasó a Pedro Blanco (no  confundir con un futbolista que tuvo el Junior) que molesto porque el corbatín se torcía reemplazó los tirantes de tela por unos de caucho de ese del que se usaba para hacer los zuecos. Después de gozar con las guarachas de “Aquella Billos” Pedro se sintió agotado y como el corbatín le quedaba tan apretado, luego de una buena ronera vino el chasco. Resulta que recién habían llegado los Alka-Seltzer y Pedro Blanco bruto como él solo, creyó que eran tomadas como las otras. Todo borracho se metió la tableta y tomó unos sorbos de agua, se quedó dormido y cuando despertó fue en un centro asistencial donde su vieja lo llevó porque “mi pobre hijo se está muriendo…tiene la cara “morá” y bota espuma por la boca”. El médico de turno sonrió y se limitó a decirle a la enfermera  que le cortara el caucho y casi enseguida Pedro Blanco recobró la tranquilidad y se prometió que por lo menos habría dos cosas que no haría más en su vida: tomar Alka-Seltzer y usar corbatín. Rigurosamente cierto: Don Pedro que va a cumplir 91 años y sigue tan campante dejó las dos cosas, pero me contaron recientemente que a su edad todavía se mete sus petacazos y conserva en su dedo anular derecho la sortija de indio que le regaló su inolvidable amigo y hermano del alma, JULIO RUÍZ HERNÁNDEZ que se fue hace 17 años.